NOSOTROS
Creemos que las Escrituras enseñan que todo creyente debe separarse del mundo para Dios y, con la ayuda del Espíritu Santo, debe andar en el amor y la santidad cristiana, demostrando las características de honestidad, integridad, perdón y bondad. Además, creemos que cualquier avance en la demostración de estas características debe ir acompañado de humildad sincera y celo genuino para el avance de la causa de Cristo.
Creemos también que las Escrituras amonestan a cada creyente a que no ame al mundo ni las cosas que están en el mundo, sino mas bien que huya de los deseos malvados, que evite toda clase de maldad, y que abstenga de prácticas dudosas que podrían destruir su testimonio, ofender a su hermano, o dejar de glorificar a Dios.
Creemos que las Escrituras enseñan que el creyente debe separarse de la apostasía tal como se manifiesta en las organizaciones eclesiásticas que incluyen radicales, modernistas y liberales, y de los que promueven el compromiso con el error teológico. Esto se basa en el principio divino eterno de división entre la verdad y el error, y los mandatos específicos de Dios a que el creyente se separe de los incrédulos y de los creyentes desobedientes. Esta verdad debe practicarse con una actitud de devoción a Dios, de humildad, y de compasión, pero a la vez con convicción firme, con el fin de crear la condición y el ambiente correctos para poder alcanzar el objetivo deseado, es decir, la salvación de las almas perdidas por medio del Evangelio de Dios.
Creemos que el evangelismo ecuménico que involucra tanto a apóstatas como a creyentes verdaderos es una violación de los principios enseñados en la Biblia.
La espada de verdad